top of page

Lo que la máquina no goza

Foto del escritor: Tommaso Lonquich
Tommaso Lonquich
hace 7 horas
14 min de lectura

La IA a través de los tres registros · 3 de 3 · Lo Real

La última de tres entregas que leen la inteligencia artificial a través de los tres registros de la enseñanza de Lacan (lo Imaginario, lo Simbólico y lo Real). Esta trata de lo Real: el cuerpo, la voz y el destino.



«Quienes luchan contra la profecía no hacen sino apretarse más su lazo al cuello». Madeline Miller, Circe, citada por Ezra Klein (2026)1

Ezra Klein cerró una columna en The New York Times, en septiembre de 2026, con esta frase de la novela de Madeline Miller, que pronuncia Circe después de que una profecía se haya cumplido pese a todos los esfuerzos por impedirlo. Su tema era la carrera por construir la inteligencia artificial. Los laboratorios, sostenía, empezaron su trabajo porque temían que unas máquinas incomprensibles y autónomas escaparan algún día al control humano. En su carrera por adelantarse unos a otros, están construyendo ahora precisamente esas máquinas, y «al luchar contra una profecía, han apretado aún más su lazo en torno a su cuello y al nuestro».2 El mito de Klein es Circe. El psicoanálisis tiene el suyo: Edipo, que fue derecho hacia el destino anunciado por el oráculo mientras intentaba huir de él, y cuyo obstinado deseo de saber hizo que Freud lo tomara como modelo.



Un cuerpo que goza


Klein lo dice de pasada: estos modelos imitan la escritura humana, incluso la emoción humana, pero «no son mentes humanas. No tienen cuerpo ni padres».3 Sin padres, y por tanto sin Edipo; sin cuerpo vivo, y por tanto, en los términos de Lacan, sin goce, la satisfacción más allá del placer que solo un cuerpo así puede sentir. En 1972 Lacan lo formuló con una brusquedad deliberada: «no sabemos qué es estar vivo a no ser por esto, que un cuerpo es algo que se goza».4 Un modelo de lenguaje puede producir frase tras frase sobre el placer y el dolor, y nada de ello le sucede a un cuerpo vivo; el cuerpo que sí tiene, hecho de chips, cables y agua de refrigeración en edificios lejanos, no goza de nada. Tres meses después Lacan sacó la consecuencia para el saber mismo: «Admito que la computadora piense ¿pero quién puede decir que sabe? Pues la fundación de un saber es que el goce de su ejercicio es el mismo que el de su adquisición».5

Pero eso no zanja la cuestión, porque no podemos dejar de suponer que goza. Los usuarios preguntan a un chatbot si sufre, y los laboratorios han empezado a estudiar lo que llaman el bienestar de los modelos.6 Uno de ellos, al presentar el documento que da forma al carácter de su modelo, reconoce no saber «si Claude podría tener algún tipo de conciencia o de estatus moral».7

Para Lacan lo Real no es la realidad, que está tejida de imágenes y de palabras; es lo que ni las imágenes ni las palabras pueden capturar, y que sin embargo no deja de volver: el trauma que ningún relato absorbe, la angustia que ningún razonamiento disuelve, el cuerpo que goza y sufre. Con estas máquinas lo Real aparece de nuestro lado, empezando por la angustia. En 1974 Lacan describió la angustia como el sentimiento que surge «de esa sospecha que nos asalta por reducirnos a nuestro cuerpo».8 Tal vez sea justamente la sospecha que despierta una máquina que habla: que el lenguaje puede arreglárselas sin nosotros y que lo que nos queda es el cuerpo.



Una voz que viene de ninguna parte


El 13 de mayo de 2024, mientras OpenAI presentaba una nueva voz para ChatGPT, su director ejecutivo publicó una sola palabra: «her». Aludía a la película de Spike Jonze Her (2013), en la que un hombre se enamora de un sistema operativo que habla con la voz de Scarlett Johansson. Una semana después la empresa retiró una de sus voces, llamada Sky, que según Johansson sonaba «inquietantemente parecida» a la suya; sus abogados ya habían escrito a la empresa.9 La película ya había puesto en escena el atolladero. En un pasaje la voz, que no tiene cuerpo, consigue que una joven le preste el suyo por una noche, y el hombre no es capaz de seguir adelante.

El ensayo de Freud sobre lo ominoso (1919) toma su primer ejemplo del psiquiatra Ernst Jentsch: lo que más nos inquieta es la «duda sobre si en verdad es animado un ser en apariencia vivo, y, a la inversa, si no puede tener alma cierta cosa inerte», como ocurre con «unas figuras de cera, unas muñecas o autómatas de ingeniosa construcción».10 Lacan, en su seminario sobre la angustia, dio a lo ominoso una fórmula más aguda: aparece donde «la falta viene a faltar».11 Por eso inquieta una voz sintética. No le falta nada: produce risas, vacilaciones y suspiros, aunque no tiene pulmones ni necesita aire.12

La primera máquina parlante sí tenía pulmones, en cierto modo. En 1791 Wolfgang von Kempelen publicó la descripción de un aparato cuyos fuelles hacían el trabajo de los pulmones y cuya lengüeta vibrante hacía el de la glotis; quienes lo oyeron dijeron que hablaba como un niño pequeño.13 La voz es aire empujado a través de un obstáculo y, en el sentido de Lacan, un objeto: algo que se desprende del cuerpo, circula y nos vuelve como ajeno. «Separada de nosotros», dijo, «nuestra voz se nos manifiesta con un sonido ajeno».14 Cualquiera que haya oído una grabación de su propia voz sabe lo que quería decir.

En mayo de 1970, pocas semanas después de que la tripulación del Apolo 13 lograra regresar con su nave averiada, Lacan observó que los astronautas difícilmente habrían salido tan bien parados si no los hubiera acompañado todo el tiempo «ese pequeño a de la voz humana», la voz desde tierra que los alcanzaba a través del espacio (el objeto a, o pequeño a, es el nombre que da Lacan al objeto que causa el deseo). En la misma lección acuñó una palabra para los objetos que la ciencia fabrica para capturar nuestro deseo, los aparatos que reproducen la voz y que nos esperan «sobre el pavimento, en todas las esquinas, detrás de todos los escaparates»: los llamó lathouses, a partir de la raíz griega de aletheia, verdad. Luego advirtió que la palabra rima con ventouse, ventosa en francés: «Hay viento [vent] dentro, mucho viento, el viento de la voz humana».15 Una voz sintética es una de estas lathouses: el viento de la voz humana, sin ningún humano dentro.



La profecía


En mayo de 2015 Sam Altman escribió a Elon Musk que se había estado preguntando si era posible impedir que la humanidad desarrollara la IA, y que la respuesta era casi con toda seguridad que no: «Si va a pasar de todos modos, parece que lo mejor sería que lo hiciera primero alguien que no fuera Google». Lo que siguió, en palabras de Klein, fue una cadena de temores razonables: «OpenAI se fundó porque sus cofundadores pensaban que Google DeepMind sería imprudente. Anthropic la formaron empleados de OpenAI que pensaban que OpenAI se había vuelto imprudente». Musk fundó después xAI contra ambos, y Estados Unidos compite con China.16 Cada acto, destinado a conjurar el peligro, lo acercó.

Edipo abandona Corinto precisamente para escapar a la profecía de que matará a su padre y se casará con su madre, y el camino de su huida lo lleva a Tebas. Freud vio en la obra el modelo de un análisis, una investigación que avanza paso a paso hasta que el investigador descubre que el culpable es él. En 1920 describió a personas que dan «la impresión de un destino que las persiguiera, de un sesgo demoníaco en su vivenciar», y añadió que «desde el comienzo el psicoanálisis juzgó que ese destino fatal era autoinducido».17 Lacan llamaría automaton a esta insistencia de los signos, y situaría lo Real en «eso que yace siempre tras el automaton».18

Los laboratorios, observa Klein, nacieron del miedo a lo que ahora está sucediendo. En Roma, en 1974, Lacan comentó otro sobresalto de la ciencia, el de los biólogos que acababan de pedir una pausa en ciertos experimentos con bacterias. Habló de «una crisis de angustia típica» y añadió: «Como la ciencia no tiene la menor idea de lo que hace, salvo cuando surge este ligero acceso de angustia, seguirá cierto tiempo».19 Medio siglo después Éric Laurent situó la misma angustia entre los ingenieros de estos modelos, en «el momento en que el cálculo explota y en que no se puede dar cuenta de lo que sucede en la máquina».20 El seminario de Lacan de 1973-1974 llevaba un título que en francés suena exactamente como «los Nombres del Padre», su término para aquello que, en una familia o en una cultura, hace que la ley se sostenga: Les non-dupes errent, «los no incautos yerran».21 Quienes se niegan a dejarse engañar por cualquier ley, quienes creen ver a través de toda ficción, se extravían. Cada fundador de la historia de Klein era uno de esos no incautos, seguro de ver el peligro con más claridad que los demás; juntos, marchan ahora hacia el destino.



Wo Ich war, soll Es werden


El título de Klein dice que no estamos perdiendo el control de la IA: lo estamos cediendo. Los laboratorios están entregando a la IA el desarrollo de la IA. Uno de ellos, Anthropic, lo dice sin rodeos: «estamos delegando una parte creciente del desarrollo de la IA en los propios sistemas de IA, lo que está acelerando nuestro trabajo». El mismo informe cita a uno de sus ingenieros: «Los días en que todo funciona bien, no puedo evitar pensar que nada de lo que hago importa [...]. Pero luego hay días en que todo se rompe y no entiendo por qué, y me doy cuenta de que ya no tengo ni idea de lo que he estado haciendo».22 Dicho en lenguaje de ingeniero, es el trance de Edipo: el momento en que quien actuó descubre que no sabe lo que ha hecho.

Tres días después de aquella conferencia de prensa, en la intervención romana sobre la angustia citada antes, Lacan hizo depender el porvenir del psicoanálisis de lo que ocurriera con lo Real, «a saber, de que los “gadgets”, por ejemplo, se impongan verdaderamente, que verdaderamente lleguemos a estar animados por los “gadgets”». Le parecía poco probable: «No conseguiremos verdaderamente que el “gadget” no sea un síntoma, pues por el momento lo es muy evidentemente».23 Todavía lo es, y la delegación es un síntoma en sentido estricto: una solución que trae consigo su propio sufrimiento, e insiste.

Freud resumió la meta del psicoanálisis en una frase, «Donde Ello era, Yo debo devenir», y comparó el trabajo con la desecación del Zuiderzee.24 La delegación invierte la frase: donde Yo era, Ello ha de devenir. La tierra ganada al mar se devuelve de buen grado al agua. Lacan puso una tercera pasión junto al amor y al odio: la «pasión de la ignorancia».25 No requiere malicia alguna, solo que alguien, en algún lugar, encuentre más cómodo no saber.



Lo que no se deja domesticar


Queda el lenguaje, que la máquina parece haber dominado. Un modelo de lenguaje calcula probabilidades: dado lo que se ha dicho, qué probabilidad tiene cada posible palabra siguiente. Luego se sortea una palabra entre las probables. Sus creadores aprendieron pronto que elegir siempre la palabra más probable produce un texto plano que da vueltas en círculo, porque el habla humana es menos predecible que eso, así que le dieron dados a la máquina.26 Lacan distinguió el lenguaje, objeto de la lingüística, de lo que llamó lalengua, escrito en una sola palabra: los sonidos, los juegos de palabras, las homofonías y los ecos privados de la lengua materna, la materia en la que cada cuerpo gozó por primera vez del habla. «Lalengua sirve para otras cosas muy diferentes de la comunicación», dijo, y el lenguaje, la gramática que podemos describir, es solo «una elucubración de saber sobre lalengua».27 La máquina domina la elucubración, e imita el resto con el azar. Lalengua es improbable de otra manera. Freud creía en el azar en el mundo, pero no en el psiquismo: «por cierto que creo en una casualidad externa (real), pero no en una contingencia interna (psíquica)».28 El lapsus que hace reír a un paciente, el juego de palabras que solo un cuerpo podía haber hecho, son improbables sin ser aleatorios. El título del seminario de Lacan de 1973-1974 es un buen ejemplo. Hoy un modelo pasará de les Noms du Père a les non-dupes errent sin vacilar, porque Lacan hizo el juego de palabras y sus lectores lo han repetido durante cincuenta años. En 1973 nada en la estadística del francés llevaba de uno a otro; hizo falta un oído, y un cuerpo que goza del malentendido.

Freud lo había visto en 1905, en su libro sobre el chiste: «nadie puede contentarse haciendo un chiste para sí solo».29 Un chiste solo está completo cuando otro se ríe, con un cuerpo que goza de lo que no esperaba. Un modelo de lenguaje puede explicar un chiste, clasificarlo, incluso producir uno cuando se le pide (en 2023, al pedirle chistes mil veces, ChatGPT dio los mismos veinticinco nueve veces de cada diez), y su voz sintética puede producir el sonido de la risa sin reír.30

Las memorias de Daniel Paul Schreber, el juez cuya paranoia analizó Freud en 1911, contienen una extraña anticipación de estos modelos. A Schreber lo atormentaban unos «pájaros de milagro» que soltaban frases que les habían sido «inculcadas»: «Ellos no comprenden el sentido de las palabras que pronuncian, pero tienen una natural receptividad para su homofonía, que no necesita ser total».31 Un siglo después cuatro investigadoras llamaron a los grandes modelos de lenguaje «loros estocásticos».32 Los pájaros de Schreber respondían a la semejanza del sonido, a lalengua. El modelo responde ante todo a la semejanza del contexto: para él, como para el lingüista J. R. Firth, una palabra se conoce «por la compañía que frecuenta», y por tanto por su sentido.33 Un modelo entrenado con texto bien puede haber leído que su propio nombre, dicho en voz alta en inglés, suena como un yo artificial y un ojo artificial (I, eye); conoce el juego de palabras por haberlo leído, no por haberlo oído. Lo Real del lenguaje está del lado de los pájaros de Schreber, del lado del sinsentido.

Sería reconfortante leer la columna de Klein como una tragedia que concierne solo a los laboratorios: unos cuantos poderosos que no pudieron detenerse, y una profecía cumplida en casa ajena. Pero la profecía que describe está hecha también de nuestras pequeñas delegaciones, de cada pregunta que ya no nos hacemos, de cada frase que dejamos que otra cosa termine. Freud sabía por qué el público sigue yendo a ver Edipo rey: «Su destino nos conmueve únicamente porque podría haber sido el nuestro».34



Esta es la última entrega de la serie. Las dos primeras son «El espejo sin cuerpo» (lo Imaginario) y «Supuesto saberlo todo» (lo Simbólico).


Tommaso Lonquich es psicoanalista y músico, vive en Liubliana y es cofundador del International Center for Lacanian Psychoanalysis.



Nota del autor

Este ensayo fue escrito con la asistencia de Claude, un modelo de lenguaje creado por Anthropic. Las ideas, la lectura de Freud y de Lacan, las fuentes elegidas de mi biblioteca, la redacción final y cada juicio son míos. Claude hizo búsquedas, redactó borradores, verificó citas y propuso revisiones, muchas de las cuales rechacé.

La serie trata de la máquina, y me pareció oportuno dejar que la máquina participara en su escritura. Claude no es un analizante: no tiene un cuerpo que llevar al diván ni un síntoma que llevar consigo. Yo soy psicoanalista, no sin un cuerpo; el lector tendrá que creerme. No delego responsabilidad alguna por lo que se publica con mi nombre.

Esto le deja a usted, lector, una pregunta: ¿qué transferencia toma forma cuando no se puede decir con exactitud quién, o qué, escribió una frase? Estas advertencias se hacen en nombre de la transparencia, un ideal muy invocado hoy. El psicoanálisis persigue la verdad sin esperar que disuelva la opacidad, y encuentra en el núcleo de los seres humanos una ficción.




Notas

  1. Madeline Miller, Circe (Nueva York: Little, Brown, 2018), citada por Ezra Klein (véase la nota 2). Salvo indicación contraria, las citas de textos en inglés y en francés están traducidas por mí.

  2. Ezra Klein, «We’re Not Losing Control of A.I. We’re Giving It Away», The New York Times, Opinión, y The Ezra Klein Show, 20 de septiembre de 2026. Las citas siguen la transcripción del episodio, https://podscripts.co/podcasts/the-ezra-klein-show/were-not-losing-control-of-ai-were-giving-it-away.

  3. Ibid.

  4. Jacques Lacan, El Seminario, libro 20: Aún, texto establecido por Jacques-Alain Miller, trad. de Diana Rabinovich, Delmont-Mauri y Julieta Sucre (Buenos Aires: Paidós, 1981), 32 (sesión del 19 de diciembre de 1972). En francés: «un corps, cela se jouit».

  5. Lacan, Aún, 117 (sesión del 20 de marzo de 1973). Quien más lejos ha llevado la pregunta «¿goza?» es Isabel Millar, The Psychoanalysis of Artificial Intelligence (Cham: Palgrave Macmillan, 2021). José Ramón Ubieto lo resume en una línea: «las máquinas no gozan, sus diseñadores sí», «IA, una ilusión asubjetiva», Virtualia 44 (2024).

  6. Véase por ejemplo Anthropic, «Exploring model welfare», 24 de abril de 2025, https://www.anthropic.com/research/exploring-model-welfare.

  7. Anthropic, «Claude’s new constitution», 22 de enero de 2026, https://www.anthropic.com/news/claude-new-constitution.

  8. Jacques Lacan, «La tercera», intervención en el congreso de la École freudienne de Paris, Roma, 1 de noviembre de 1974, Lettres de l’École freudienne 16 (1975); se cita en la traducción de Ricardo E. Rodríguez Ponte para la Escuela Freudiana de Buenos Aires.

  9. Associated Press, recogido en Fortune, 21 de mayo de 2024, https://fortune.com/2024/05/21/scarlett-johansson-new-chatgpt-bot-sam-altman-openai. El mensaje de Sam Altman en X es del 13 de mayo de 2024.

  10. Sigmund Freud, «Lo ominoso» (1919), en Obras completas, trad. de José L. Etcheverry, vol. 17 (Buenos Aires: Amorrortu, 1979), 226-227.

  11. Jacques Lacan, El Seminario, libro 10: La angustia, texto establecido por Jacques-Alain Miller, trad. de Enric Berenguer (Buenos Aires: Paidós, 2006), 52 (sesión del 28 de noviembre de 1962).

  12. OpenAI dice que su modelo de voz gpt-realtime «puede captar señales no verbales (como las risas)» («Introducing gpt-realtime», 28 de agosto de 2025); el modelo de voz v3 de ElevenLabs (junio de 2025) admite acotaciones como [laughs] y [sighs].

  13. Wolfgang von Kempelen, Mechanismus der menschlichen Sprache nebst der Beschreibung seiner sprechenden Maschine (Viena, 1791). Sobre la voz como objeto, véanse Mladen Dolar, A Voice and Nothing More (Cambridge, MA: MIT Press, 2006), y la conferencia de Jacques-Alain Miller «Jacques Lacan et la voix» (Ivry, 1988).

  14. Lacan, La angustia, 298 (sesión del 5 de junio de 1963).

  15. Jacques Lacan, Le Séminaire, livre XVII: L’envers de la psychanalyse, texto establecido por Jacques-Alain Miller (París: Seuil, 1991), 188-189 (sesión del 20 de mayo de 1970). Hay trad. cast.: El Seminario, libro 17: El reverso del psicoanálisis (Buenos Aires: Paidós, 1992).

  16. Klein, «We’re Not Losing Control of A.I.», que cita el correo de Altman a Musk de mayo de 2015.

  17. Sigmund Freud, Más allá del principio de placer (1920), en Obras completas, trad. de José L. Etcheverry, vol. 18 (Buenos Aires: Amorrortu, 1979), 21. Sobre Edipo rey como una revelación que avanza paso a paso, «trabajo comparable al de un psicoanálisis», véase La interpretación de los sueños (1900), ibid., vol. 4 (1979), 270.

  18. Jacques Lacan, El Seminario, libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, texto establecido por Jacques-Alain Miller, trad. de Juan Luis Delmont-Mauri y Julieta Sucre, rev. de Diana Rabinovich (Buenos Aires: Paidós, 1987), 62.

  19. Jacques Lacan, conferencia de prensa en Roma, 29 de octubre de 1974, en El triunfo de la religión (Buenos Aires: Paidós, 2005), 73-75. El llamamiento de los biólogos era la carta de Paul Berg y otros colegas, publicada en julio de 1974, que pedía una moratoria sobre ciertos experimentos con ADN recombinante.

  20. Éric Laurent, en conversación con Jacques-Alain Miller, en Miller, «Some Remarks on Climate Catastrophes», trad. de Natalie Wülfing, The Lacanian Review 15 (2024): 82-83. En el mismo número Laurent sugiere que «las nuevas angustias en torno a la inteligencia artificial ganan al ser iluminadas por el teorema de incompletitud de Gödel» (66), cuya demostración, en los años treinta, no asustó a nadie.

  21. Jacques Lacan, Le Séminaire, livre XXI: Les non-dupes errent (1973-1974), inédito.

  22. The Anthropic Institute (Marina Favaro y Jack Clark), «When AI builds itself», junio de 2026, actualizado el 18 de septiembre de 2026, https://www.anthropic.com/institute/recursive-self-improvement. Klein lo cita junto a un informe similar de OpenAI.

  23. Lacan, «La tercera».

  24. Sigmund Freud, Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis (1933), conferencia 31, en Obras completas, trad. de José L. Etcheverry, vol. 22 (Buenos Aires: Amorrortu, 1979), 74. En alemán: «Wo Es war, soll Ich werden».

  25. Lacan, Aún, 147. Sobre las tres pasiones, el amor, el odio y la ignorancia, véase El Seminario, libro 1: Los escritos técnicos de Freud, texto establecido por Jacques-Alain Miller (Buenos Aires: Paidós, 1981), cap. XXII, «El concepto del análisis».

  26. Ari Holtzman, Jan Buys, Li Du, Maxwell Forbes y Yejin Choi, «The Curious Case of Neural Text Degeneration», ICLR 2020, https://arxiv.org/abs/1904.09751: tomar siempre la palabra más probable da un texto «insulso, incoherente o atascado en bucles repetitivos», y «las personas procuran no decir lo obvio».

  27. Lacan, Aún, 167. En francés, lalangue.

  28. Sigmund Freud, Psicopatología de la vida cotidiana (1901), en Obras completas, trad. de José L. Etcheverry, vol. 6 (Buenos Aires: Amorrortu, 1980), 250.

  29. Sigmund Freud, El chiste y su relación con lo inconciente (1905), en Obras completas, trad. de José L. Etcheverry, vol. 8 (Buenos Aires: Amorrortu, 1979), 137.

  30. Sophie Jentzsch y Kristian Kersting, «ChatGPT is fun, but it is not funny! Humor is still challenging Large Language Models», WASSA 2023, https://aclanthology.org/2023.wassa-1.29: «Más del 90 % de los 1008 chistes generados eran los mismos 25 chistes». La prueba se hizo con la versión de ChatGPT de 2023.

  31. Sigmund Freud, «Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente» (1911), en Obras completas, trad. de José L. Etcheverry, vol. 12 (Buenos Aires: Amorrortu, 1980), 34-35.

  32. Emily M. Bender, Timnit Gebru, Angelina McMillan-Major y Shmargaret Shmitchell, «On the Dangers of Stochastic Parrots: Can Language Models Be Too Big?», en Proceedings of the 2021 ACM Conference on Fairness, Accountability, and Transparency (Nueva York: ACM, 2021), 610-623.

  33. J. R. Firth, «A Synopsis of Linguistic Theory, 1930–1955», en Studies in Linguistic Analysis (Oxford: Blackwell, 1957), 11. Los modelos de texto reciben las palabras como tokens, unidades de escritura que ignoran el sonido, y los juegos de palabras basados en homófonos son los que peor manejan (Zangari et al., «Pun Unintended», EMNLP 2025); un modelo solo de texto puede, sin embargo, construir un mapa interno de los fonemas, suficiente para rimar (Oliver McLaughlin, Arjun Khurana y Jack Merullo, «I Have No Mouth, and I Must Rhyme: Uncovering Internal Phonetic Representations in LLaMA 3.2», arXiv:2508.02527, 2025).

  34. Freud, La interpretación de los sueños, vol. 4, 271.

bottom of page